2025.02.11 · 05:40 · 82 kg
Cuerpo
Lo que cambió en 90 días no fue el cuerpo
Empecé pesando 91 kilos. Terminé pesando 82. Esa es la parte que se puede fotografiar y es la parte que menos importa.
Lo que cambió fue el trato conmigo mismo. Antes negociaba. Cada mañana había una conversación interna sobre si hoy era el día indicado, si había dormido suficiente, si el clima ayudaba. La conversación siempre terminaba igual: a veces sí, a veces no. Noventa días después la conversación ya no existe. No la gané. La eliminé.
Un cuerpo se deshace rápido. En seis semanas de abandono vuelve casi todo lo que costó un año. Lo que no vuelve tan rápido es la certeza de que puedes hacer algo difícil sin discutirlo primero.
Medí todo: peso al despertar, horas de sueño, series completadas. Los números sirvieron para una sola cosa, quitarme la opinión. Un registro no felicita ni castiga. Solo dice qué pasó.
Hubo días malos. No fueron heroicos. Entrené mal, con poco peso, sin ganas, y me fui. Esos días cuentan más que los buenos, porque son los que enseñan que el piso mínimo existe y está más abajo de lo que uno cree.
Si alguien encuentra esto y quiere el protocolo: no hay protocolo. Levantar peso tres veces por semana durante noventa días sin faltar es todo el contenido. La dificultad nunca estuvo en saber qué hacer.